4 abr. 2016

HAING S. NGOR

 
Los gritos del silencio:
vida, cine y verdades mortales.

Por:
Virginia Galilei - vigascm@mail.com

Año 1984. El público sucumbe ante las imágenes mostradas en el filme Los Gritos del Silencio (The Killing Fields). También sucumbe frente al tema musical Imagine, compuesto por John Lennon y utilizado en la película, y por mucho también lo hace frente a Haing Ngor con su interpretación de Dith Pran. Eso, sin saber quién era este asiático que devastó el pecho de los espectadores, pues Ngor debutaba en el cine entonces. Nadie sabía que aquel hombre era un superviviente de su Camboya natal –aunque de orígenes étnicos chinos-, que era médico cirujano y ginecólogo, que terminó haciendo cine prácticamente por accidente y mucho menos sabía que el rol representado en esa oportunidad le valdría un Óscar como Mejor Actor de Reparto.

Ngor ejercía su profesión original en Phnom Penh en 1975 cuando los Jemeres Rojos de Pol Pot tomaron el control del país y fundaron la Kampuchea Democrática. Debido a sus orígenes chinos se vio perseguido por el gobierno, y tuvo que ocultar su nivel educativo y su carrera para evitar la intensa hostilidad del régimen hacia los intelectuales y profesionales. Expulsado de la capital, él y su esposa My-Huoy fueron apresados en un campo de concentración. Ella falleció durante el parto estando en cautiverio sin poder contar con las habilidades de su esposo como ginecólogo, pues, siendo era necesaria una cesárea, él no podía dejar al descubierto su profesión sin poner en riesgo la vida de ambos, y por supuesto, la de su hijo por nacer, si es que llegaba a hacerlo. 
Tras la caída del régimen de los Jemeres Rojos en 1979, Ngor trabajó como médico en un campo de refugiados en Tailandia, y emigró más tarde a los Estados Unidos en 1980. No pudiendo ejercer la medicina en este país, trabajó como consejero en una organización de salud y recursos humanos que ayudaba a inmigrantes a adaptarse a la vida estadounidense. Colaboraba con el equipo de audición para Los Gritos del Silencio -que buscaba a un actor para interpretar a Dith Pran- cuando le fue ofrecido el papel.
Así inició su carrera actoral, aunque bien podría decirse que comenzó cuando fingió ser un campesino sin cultura en el campo de concentración de Camboya, cuando en realidad era un destacado médico. Para 1988 estaría escribiendo A Cambodian Odyssey, narrando cómo era su vida bajo el régimen de los Jemeres Rojos en Camboya. Nunca más contrajo matrimonio.
El verdadero Dith Pran –fotógrafo y también superviviente de un campo de concentración camboyano- conoció a Haing Ngor a propósito de Los Gritos del Silencio. Perdió a su familia y amigos en esa tragedia. Luego de conocerse los unió un lazo de hermandad que sólo la muerte tenía el poder de destruir. Ambos lucharon para evitar que el genocidio camboyano cayera en el olvido y fundaron con ese objetivo dos organizaciones: The Dith Pran Holocaust Awareness Project y la Haing S. Ngor Foundation.
Es una triste y aborrecible ironía que Ngor sobreviviera en Camboya para morir de forma violenta en Estados Unidos donde, a través de una película primero, y luego a través de su labor humanitaria, deshabilitara el silencio en los gritos de la guerra. El Dr. Haing Ngor no se mudó a Beverly Hills ni se dedicó a las fiestas de celebridades; decidió seguir viviendo en China Town, y tomando en cuenta que era una zona de pandillas, la investigación de su brutal asesinato se vio perjudicada y la causa del mismo, tergiversada. Le habían robado su rolex y el medallón que siempre llevaba al cuello con la foto de su amada esposa. No tocaron los tres mil dólares que tenía en su abrigo; según los investigadores, no fueron notados por los asaltantes. Hasta ese momento, sólo hubo rumores de que pudo haber sido un asesinato político perpetrado por los Jemeres Rojos, pero la falta de su reloj y su medallón apuntó al robo.

Fueron condenados tres pandilleros por asalto a mano armada y homicidio, y no volvió a hablarse de un sicariato político, en parte porque el patrón de los disparos no correspondía a una ejecución de este tipo. Pero en 2009 la teoría del crimen callejero se derrumbó cuando un antiguo oficial de la prisión de los Jemeres Rojos declaró en el Tribunal de las Naciones Unidas en Camboya que éstos habían contratado a tres pandilleros de Los Ángeles para asesinar al Dr. Haing S. Ngor por haber participado en Los Gritos del Silencio. El robo del relicario era sólo para demostrar que habían ultimado a la persona correcta; en cuanto al rolex, sólo fue un robo de oportunidad. Esto nunca pudo demostrarse más allá de la evidencia encontrada, pero en Phnom Penh nunca se habló de otra cosa.
Después del filme que lo llevó a la fama, Ngor participó en once películas más, entre la cuales se encuentran Vietnam War Story: The Last Days (1989), My Life (1993) y  The Dragon Gate (1994).

Sin duda, la muerte abrupta de Haing Ngor fue una pérdida para Hollywood como industria cinematográfica y como comunidad, pero lo fue más para el mundo y los camboyanos. “…Si llego a morir de ahora en adelante, ¡no hay problema! Esta película durará cien años". Fueron las palabras de Haing Ngor a un reportero después del estreno de Los Gritos del Silencio, pero con cada día que pasa creemos que será mucho más de un siglo.

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