8 ene. 2016

EDGAR RAMÍREZ… ¡imparable!


Consciente de su crecimiento, el actor venezolano avanza en vertical, sin pausas y con pie de plomo.
Desde “Cosita Rica” hasta “Joy” y “Point Break”.

EDGAR RAMIREZ alcanzó la fama en su país, Venezuela, con un carismático personaje que encarnó en la telenovela de 2003 “Cosita Rica” (Cacique Chacón), producida por Venevisión y protagonizada por Fabiola Colmenares y el actor colombiano Rafael Novoa. En ese entonces nadie imaginó - tal vez él tampoco-, que el producto de su talento, su tenacidad y su trabajo constante lo dispararían hasta el estrellato hollywoodense como una champaña batida.
Pero, hurgando en la filmografía de Édgar Ramírez y haciendo un barrido por sus propias percepciones de lo que ha sido su carrera a través de entrevistas y contactos públicos, nos encontramos con un cambio de adjetivo: de sorprendente pasó a ser admirable. Y es que Édgar no sólo es talento puro, es una máquina de trabajo. No ha de extrañarnos entonces que el año 2015 se haya despedido dejándonos dos películas con Édgar Ramírez estrenándose el mismo día: Joy, dirigida por David O. Russell, y Point Break, dirigida por Ericson Core.

Por:
Virginia Galilei - vigascm@mail.com

Por aquellos tiempos de Cosita Rica, Egdar participó en dos producciones cinemato-gráficas: Yotama se va volando, y Punto y Raya, en la que fue protagonista. Ésta última representó a Venezuela en los Premios de la Academia de 2004. En 2005 vino el gran salto, y Hollywood le dio una probada al talento de Ramírez con Domino, del Director Tony Scott.  El año siguiente fue para Venezuela, con tres películas nacionales: El Don, Plan B y Elipsis. Luego, en 2007, se estrenan: El Últimatum Bourne, producción Estadounidense donde Édgar interpreta al asesino que persigue a Matt Damon, y Cyrano Fernández, filme nacional dirigido por el reconocido Director venezolano Alberto Arvelo, que Ramírez protagonizó y que fue estrenada en el Festival de Cine del American Film Institute. En 2008 participa en Vantage Point, dirigida por Peter Travis, y en Ché, El Argentino, dirigida por Steven Soderbergh.
Llega 2010 con uno de los desafíos más importantes en la carrera de Édgar Ramírez: Carlos, El Chacal. Su interpretación de este complejo personaje le valió una nominación a los Premios Globo de Oro, los SAG del Sindicato de actores de Estados Unidos, el Lumiére de la Crítica Internacional en Francia, y el Círculo de Críticos de Londres en la categoría de mejor actor en miniserie/película para televisión 2011. En los Premios César 2011, recibió, por la versión cinematográfica de la serie de televisión, el Premio César al Mejor Actor Revelación. Su interpretación en Carlos también le valió para ser nominado como mejor actor en la 63 entrega de los premios Emmy, y ganó el Festival de Televisión de Montecarlo como Mejor Actor de Miniserie.
Volviendo al cine latinoamericano, Édgar protagoniza la cinta colombiana Saluda al Diablo de mi Parte, dirigida por Juan Felipe Orozco, y de nuevo en Hollywood, en 2012, interpreta a Ares y en Furia de Titanes II, ganando el ALMA Award como Mejor Actor de Reparto y compartiendo el plató con Liam Neeson, Sam Worthington, Gemma Arterton y Ralph Fiennes. Ese mismo año lo vimos en la cinta ganadora del Oscar La Noche más Oscura (Zero Dark Thirty), dirigida por Kathryn Bigelow.
En 2013 participó en The Counselor, dirigida por Ridley Scott, y protagonizó Libertador interpretando a Simón Bolívar. La película, dirigida por Alberto Arvelo, fue estrenada en el TIFF (Toronto Film Festival) de ese mismo año. Otros proyectos, a partir de 2014, engrosan su currículum: Líbranos del Mal, de Scott Derrickson, The Girl on the Train, de Tate Taylor, y para 2016 se preparan: Hands of Stone, de Jonathan Jakubowicz, Gold de Stephen Gaghan y Holland, Michigan, de Errol Morris. Por si les resulta poco, 2017 ya comenzó a perfilarse con otro proyecto, aún sin título, que estará dirigido por Jakubowicz.

De las dos películas estrenadas en 2015, la de mayor expectativa fue sin duda Point Break. Una producción en la que los Green Screen fueron dejado de lado por auténticos escenarios naturales de Australia, Alemania, Tahití y Venezuela. Según el propio Édgar Ramírez, el contacto directo con la naturaleza y la oportunidad de filmar en los imponentes escenarios naturales venezolanos, fue una experiencia inolvidable que cambió su vida, además de haber estado presente, junto al resto del reparto, en todas las escenas de alto riesgo donde sus dobles de acción trabajaron, todos ellos atletas de increíbles capacidades, especialistas en surf con olas gigantes, vuelo con traje aéreo, tabla de snowboard, escalada libre y motociclismo de alta velocidad. En el filme, un agente del FBI (Luke Bracey), se infiltra en un grupo de atletas de élite liderado por Bodhi (E. Ramírez) sospechoso de llevar a cabo actividades delictivas de alto riesgo.
Definitivamente, podríamos considerarle como “infatigable”, pero Edgar Ramírez se considera a sí mismo “apasionado”, “amante de lo que hace”. Y sí, ¡tiene que ser cierto! Es algo que desde el principio nos faltó decir: Talento, trabajo… y amor. Lo que nos conduce a cerrar con una nota que no corresponde a la acción en una película, sino en una obra en la vida real, pues, en defensa de los derechos de los niños, Édgar Ramírez fue nombrado recientemente Embajador de Buena Voluntad de Unicef. En Sala de Cine Magazine no podemos hacer menos que rendirle un tributo a quien, con su sencillez característica, es un orgullo latinoamericano que se ha ganado un sitial que siempre parece redimensionarse, año tras año. 
¡Nuestros parabienes, Édgar!

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